El jueves 24 de noviembre se celebró el Día Internacional de las personas con discapacidad. En este día tan conmovedor, un grupo de maestros de centros dedicados a la discapacidad física, auditiva, visual, intelectual o psíquica, intervinieron en esta actividad, de tal forma que nos contaron sus experiencias personales. Esta jornada estaba dedicada a que los futuros maestros y educadores sociales, nos imaginásemos posibles situaciones futuras con este tipo de alumnado.
Gracias a esta jornada educativa, los alumnos de la Universidad conocimos mejor las diversas discapacidades que existen y el cómo podríamos reaccionar frente a un alumno de estas características.
Después de la “Mesa Redonda” (encuentro entre estudiantes y profesores expertos), se llevó a cabo una serie de talleres; Musicoterapia, Trastorno generalizado del desarrollo, Acercándonos al Braille, Circuito de movilidad , Síndrome de Williams y Áreas de Inclusión. Estas sesiones fueron dinámicas y nos ayudó a comprender a las personas discapacitadas. Asistí a dos sesiones: a Musicoterapia y a Síndrome de Williams.
El taller de musicoterapia consistía en mantener el control del ritmo según unas indicaciones y éste estaba a cargo de Alicia Lorenzo, Musicoterapeuta de la Universidad Autónoma de Madrid. Nos enseñó que a partir de la música también nos podemos comunicar. Estuvimos tocando panderetas, claves, cajas chinas, campanas e incluso estuvimos cantando. Alicia marcaba el ritmo y nosotros lo teníamos que seguir.
El otro taller, “El síndrome de Williams”, fue menos entretenido porque trataba de una enfermedad poco común, pero aún así fue interesante. Este síndrome es un trastorno genético provocado por la pérdida de cromosomas. El taller estuvo a cargo de Rosa González, que coopera con la asociación del síndrome de Williams.
Me encanta aprender cosas nuevas, y más si me va a servir en un futuro.
Mi madre estudió educación especial y afirma que cada niño es diferente y que aunque tengan alguna discapacidad, tienen sus propias ilusiones e intentan aprender en medida de lo que pueden.
Como resumen, todos los niños tienen derecho a ser educados tengan o no discapacidades. Es importante tener en cuenta sus capacidades y necesidades de apoyo. El papel del educador es muy importante, pero también lo son los padres, los iguales (los compañeros) y la comunidad. Cada niño es un mundo, por lo que siempre debemos adaptarnos a sus capacidades.
En cuanto a los sistemas de apoyo, en Infantil y en Primaria se realizan dentro del aula, mientras que en Secundaria se realizan fuera del aula y se hace hincapié en asignaturas como matemáticas y lengua. A estos profesores de apoyo se les conoce como los PTI.
Los alumnos con discapacidades también utilizan las nuevas tecnologías. Por ejemplo, los niños con dificultades para oir o ver, utilizan tecnologías para facilitarles. También utilizan ordenadores que les motivan a aprender.
Los alumnos con discapacidades también utilizan las nuevas tecnologías. Por ejemplo, los niños con dificultades para oir o ver, utilizan tecnologías para facilitarles. También utilizan ordenadores que les motivan a aprender.
Lo que más interesante me ha parecido ha sido el tema de la discapacidad auditiva. Se dice que los ciegos “ven con las manos” y su reconocimiento táctil va de lo particular a lo global. Según Felisa Álvarez, profesora del Centro de Recursos Educativos de la ONCE, el maestro que tenga delante casos de niños con discapacidades, debe tener la voluntad de querer ayudar y no mirar al niño como un estorbo.
Como conclusión, el lema de esta jornada es “Diversidad e inclusión, el papel del educador. Todos iguales, todos diferentes”.

